cuentista sandonense
Story teller from Sandona, Narino.
I recorded him in 1963. His repertoir
included Arabian Nights tales.
  

El Cuento de San Antonito

 

 

        Bueno, vamos con el cuentico, ¿no?.  Había un pobrecito adquerrido de la pobreza, bien pobre.  Estaba regando chispas, y era que la mujercita y los hijitos le quebrantar el corazon.

        Tomó aguita de café, se fue en busca de trabajo.  Camina, camina se encontró con un señor bien montado de a caballo de su San Antonio.  Le pregunta San Antonito, le dice:

        ---¿Por dónde vas buen hombre?

        ---Cabe señor--- le dijo---Yo voy en busca de trabajo porque si vusté me ve ya pobre regando chispas, era que mi mujercita y ya mis hijitos le quebrantar el corazon, señor.

        Entonces le preguntó San Antonito:

        ---¿Y que tenís hartos hijos, hijo?

        ---Ah señorcito sí tengo hijos como ova por nobis: a prueba d'ellos tenemos un hijito que es tautita porque está en la edad de tres años porque nadie lo quiere cargar a motivo de la pobreza.  Entonces le dice San Antonito:

        ---¿Tu no quieres que te lo cargue de ese niñito de baptismo, hijo?,¡pa' hacernos compadres!

        ---Ay, cabe señor, ojalá que es obra de la caridad.

        ---Anda abajo a la iglesia al sacristán del padre  pa'cargartelo y hacernos compadres, hijo.

        Ya bajó.  Bajó el niñito como ya estaba corregidorcito y el no más corritiando dónde el padre y el caballero que era San Antonito ya bajó.  Ya se lo cargó, ya se hicieron compadres,  además.

        Ya llegó afuera ya a la calle, ya pa' despedirse al compadre pobre con San Antonio, entonces le dijo el compadre pobre:

        ---¡Vamos a un cafecito compadre vamos, por díos!

        ---¿Bueno compadrito, porque no voy a tomar de su cafecito?, ¡lleveme!

        Cuándo ya llegó a la puerta a 'onde la comadre, la comadre por

supuesto haciendo el café pa' allá por la cocina lejos cuándo llega él:

        ---Buenos días, señora, buenos días comadrita, buenos días comadrita!

        Ella se asustó.

        ---¿Quién es que me trata de comadrita?--- dijo ella. Ya salió.

        ---¡Buenos días señora! 

        ---Haga el favor de decirme ¿por qué es que me trata de comadrita?

        ---Claro, ¡porque mi comadrita carnal!, porque yo le cargué d'este guagüito que no había quién se lo cargue por motivo de la pobreza.

        ---Y a mi Antoñito porque dijo poner Antoñito el nombre porque él ha hijado de San Antonio.

        ---¡Ay!, ¿Vd. no lo cargó señor?

        ---¡Sí señora!, por eso le digo comadrita, ¡porque es mi comadre

carnal!

        ---Bueno compadrito, agradecem'.  ¡Caray!, entonces, ¡entre pa' 'ca dentro cariñoso!, ¡Entre pa' 'cá 'dentro!

        Ya d'entró.

        ---Pero lo qué le puedo decir es esto compadrito: que nos va a

perdonar porque de la pura pobreza no tenimos ni una banca, ni una silleta, ni una mesa.  No quiero sivirlo a mi compadrito así, ¡qué pena!

        ---Dijo él:

        ---¡Caray!, que es hecho, ¡no tenga cuidado comadrita, mi comadrita!

        ---Voy a tibiarle el cafecito.---dijo ella.

        Se fue a tibiarle el café.  Como no tenía ni un rialito de para

comparar el pan pa' darle el café al compadre, se pusó a salir un pintón

grueso y largo.  Y le pasó en la mano no más.

        ---Tome, compadrito, bébase ese cafecito con ese pintoncito y perdone.  De la pura pobreza no tenemos ni un rialito como con que comprar el pancito pa' darle el café al compadrito, ¡qué pena!

        ---No se mortifique comadrita, no se atencione: con este pintoncito me va a tomar un cafecito.  Díos le pague.

        Echó a beberse del cafe: bebe, bebe, bebe, bebiendo, bebiendo le decía:

        ---¡Ay!, ¡que sabroso su cafecito, no comadrita!

        ---Sí compadrito, sirvase. 

        Le volvió la tasa sin nada, nada, ni el pintón, ni el café.

        Ella que fue a guardar la tasa al cagüito: cuándo él sacó el pintón y el cafecito como era pariente, no más.

        Ella se asustó.

        ---¡Hijo caray, compadrito!... porque has ido brujo, no más.  ¿Como será?

        Parece que tomaba el café ya... Salió a atender a la pieza de la

conversa.  Conversó.  Conversó un rato.  Y aquí al compadre le dice:

        ---Bueno compadre lo que yo me voy.  No pretendo estar más aquí porque se me hace mucho tarde.

        ---¿Se va compadrito?

        ---¡Sí me voy!

        ---Pero compadrito lo que le pondrimos decir es esto:

        ---¿Qué será, compadrito?

        ---Que no porque somos compadres pobres, no dejará de no venirnos a visitar.  Vendrános a visitar siempre de cuándo en cuándo, ¿no compadrito?

        ---¡No pierdan cuidado compadrito!  Mañana a las doce del día he de venir con qualquier regalito.  Hasta mañana, hasta mañana.

        Se fue.  Media al otro día a las doce del día, ¡tan!, llegó con una carga de dinero en una mula quejandose del puro peso...ej!, ej!, ej!...

        ---¿Se les ecaparon de comer al compadre de la alegría?

        ---¿Cómo fue ésta brilleza compadrito?  ¿Cómo fue ésta tiranía,

patrón santísimo del dinero?  En aquella pobreza que estábamos; no he existido demás, compadrito.

        ---Mañana a las doce del día he de venir con otros regalitos d'estos.  Hasta mañana, hasta mañana.

        Se fue.  Al otro día media a las doce del día, ¡tan!, llegó con otra carga en otra mula, quejandose esa mula más...se quejaba más duro que la otra:  ej!, ej!.  Buen', ya fue dos.  Al otro día a las doce del día llegó con otra carga y eran tres.  A lo que llegó con las tres cargas, le dijo:

        ---Bueno, no es más el regalo que yo les echo ahí a los compadritos, perdonará.  Pero ahora se les dejo ricos lo que si les voy a darles.  He de dejar dando tres consejos pero drámelo compadre:Que harán caridad por ejemplo a los sordos, a los mudos , a los ciegos, a los mangüengos.  No negarán la caridad p'que se vaya a agravarse, compadrito.  Hasta mañana, hasta mañana.

        Se fue.  Ah, este rico con esas tres cargas de plata medirá.

        Lo primero que se consigüió eran cinco perros acadenados que daban

aviso de bravos.  Diez almacenes de ropa, ciento doce baúles de de dinero, dos haciendas cubrídas de ganado, cubrídas de yegüarizas...mmm.. peones con ciertos partilarios.  Cocineras no más eran diez.  Serviciales, ¡caracho!, ¡cosa que bueno!  Ya que estuvo rico así y les servían.  ¡Que mesa de comelona tenía ese rico!  ¡Que sopas!, ¡que secos!: colla llena, choma, papahuesos, huevo frito, maduro frito... ¡y una mesa si hubiera, comiera yo también! 

        Buen', bueno!  Él que se sentó a comer ese rico cuándo se asoma un viejito, pura chilpa lagañosito a pedirle caridad.  Y era San Jose.

        ---A ver señor riquito nececito este viejito una caridadcita que se muere del hambre, ¡sí!

        ---¡Viejo lagañetes, viejo chilposo, esperás a que me sirvan a la mesa de la comelona para demonstrar tu cara!  A ver pajones: suelteme de los parros (perros): ¡que los pedacen a este viejo!

        Le soltaron los perros, medirá los perros lo abrasaban...' los

alamiaban, le lamian las lagañitas con la lengüita.  Y este rico, como ya

estaba endiabláo:

        ---!Perros malditos carajo!  Viene  este viejo chilposo lagañoso: los alagan... así como fuera el dueño.  ¡Esto se ha dicho carajo!

        Cogió la pistola y ¡pom, pom!, templó a los perros a bala.

        Ahora sí le dijo mi Díos a San Antoñito:

        ---Ya ves Antoñito ---le dijo--- estos sí cuándo eran pobres se

acordaban de yo y de vos, Antoñito.  Ahora que ya les dimos ésta riqueza ésta infructuosamente ---le dijo--- esto fue un perjudico Antoñito ---le dijo

        ---Sabes porque?  ¡Porque ellos y toda no se acuerdan ni de yo ni de vos, Antoñito!  Así que fue un perjudico que les hicimos a estos por...sabes por qué?  Porque a ellos y a todos la riqueza esta ardiendo desde envidía en el cajón de los infiernos.

        Bueno, ahora sí ---dijo San Antoñito--- voy a hacer experiencia con mi compadrito a ver si también me ataca los perros.  Adíos.

        Al otro día esperó a que le sirieron la mesa de la comelona... cuándo se asomó otro viejito... pura chilpa lagañosito, a pedirle caridad.

        ---A ver señor riquito necesita este viejito una caridadcita que se muere de hambre, ¡sí!

        ---Viejo chilposo viejo lagañetes, ( y ya era compadre de San

Antonio), viejo chilposo lagañete, esperás a que me sirvan en la mesa de la comelona para demonstrar tu cara!

        Llenó la barríga de bala.  Pués sacó una pistola y le disparaba a boca de jarra, ¡caray!, pa' matarlo a bala.... Pero ya no le metieron las balas, le faltó.  Entonces él de bravo!

        ---Viejo chilposo, viejo lagañetes, ¡carajo!, si con mi pistola no te he podido matar a bala con mi lanza sí te distrepo. (destrepo)

        Dentró a la otra pieza y se sacó una lanza y le pegó como una fiera a distreparlo, no más, al abuelito, (y era compadre a San Antoñito).

        Bueno.  De las diez cocineras había una de buen corazon.  Cuándo

estaba buscandolo con la lanza para distrparlo, la cocinera se lo prendió de la cintura al patrón.  

        ---¡Díos!, patroncito, ¡hijo por díos!, ¡no lo mate al abuelito!  ¡Por acaso no le dé nada, pero no lo mate!

        Antoñito, el ahijado de San Antonio también se prendía de los bracitos y le chillaba al papacito:

        ---¡Díos por Díos!, ¡no lo mate al abuelito!, y por acaso no le dé nada, pero no lo mate!

        Eso les valió a esa mujer y al niñito de haber sido con buen corazon

con el abuelito.

        Y él empezó ya con hambre de distreparlo.  Y el abuelito ya jugaba pa' allá y pa' 'cá, allá y pa' 'cá.  ¡Como que le daban miedo! (¿Qué miedo le iba dar cuándo era San Antonio?)  Era por endiablarle más y más.

        Bueno, ahora sí cuándo vino y se arrodillo de frente del abuelito y sacó la paluta y con ella cruyó en la corona.  Dijo:

        ---¡Compadre fijate con quién estás!  Yo soy tu compadre, yo soy San Antonio, ya que te cargué a este niñito que no había quién lo cargue a motivo de la pobreza, ¿no compadre?  ¿No te dejé dando tres consejos?, ¿no?  Pero no los has oido.  Todo ha sido mis palabras como charlas río abajo, ¿no? Que en

primer lugar harás caridad por ejemplo a los necesitados, a los perigüeños, como a los sordos,  a esos mudos, a esos mangüengos, y no las ha hecho, ¿no?Los has soltado los perros como me lo echaste a mi, ¿no compadre?  Ahora toda vos y tu riqueza que te dimos entre yo y nuestro señor está saliendo vida en vida en el cajón de los infiernos.

        Bueno, ahora se apenó por esa mujercita y el niñito, el abuelito.  Él dice:

        ---Viejita, ¿vos acostumbras ir a misa?

        ---Sí señor, todos los días de domingo y los días de fiesta iguales.

        ---¿Sabes rezar hijito?

        ---Sí señor, pa' acostar y para levantarme.

        ---Entonces ve: vos coges tu pañuelocito, vos coges tu ruanita, tu sombrerito y salgan hijos de ésta hacienda de éste rico miserable.

        Acaban de salir ya de la hacienda cuándo en un ratico un sologran

¡brom!, ¡carajo!  Se taparon vacarías, se taparon de yegüarizas, se taparon pastelarios, se taparon serviciales, se taparon diez almacenes de ropa, se taparon ciento doce baúles de dinero, se taparon cocineras, se taparon patrones, y todo están bajo de tierra sepultados y estoy viviendo en my probreza, mi ciegüera y mi perdición encima de la tierra. 

 

       ¡Colorín coloraó cachito 'cabáo!



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