

La
Ensaladilla
Estaba
un rey en
la ciudad de Almej. Ese Rey mandaba esa
ciudad que toda que se hacía fue mandaba por ese rey. Ese rey tenía una casa de tres pisos.
En esa casa tenía la reina y la hija del rey que era una
princesa.
Tenían
un
muchacho que... no hay como compararlo aquí... así un
poco más pequeñito que
Hector.
Ese
muchacho lo
cogió la princesa, (que fue la hija del rey), para ella lo
acompañaba y para
hacer sus mandados.
El
rey Abej se
llamaba él. El rey Abej
llegó y se vino
y le dice:
---Bueno hija mía la
princesa: que es lo que
pasa con Ud. y el muchacho?, (que el muchacho se llamaba Pirinedo), que
ya
tiene con Pirinedo como una mujer casado con su marido?
Entonces
le dice
él:
---No
señora! Yo estoy aquí por
que la
princesa me tiene para hacerle sus mandados, pero yo en cualquier
momento me
voy y no vuelvo más.
Entonces
le dijo:
---Entonces
mi
papá no me quiere. Con todo que
tengo
que hacer como hago yo estando solita aquí, yo mando Pirinedo
que me ayude...
---Bueno,
dejémonos así, pues.
El
rey se fue a
su casa, (porque el tenía una casa aparte de la casa de la
princesa), allí
tenía la casa de la reina, la madre de la princesa.
La princesa vivía separado ya sola aparte.
Pero
resulta que
la gente que vivían allí:
---¡Ay!,
¿porque
anda esa princesa con ese muchacho...?
Y el
otro decía:
---¿Porque
se
anda la princesa con ese muchacho...?
Hasta
que ya el
rey llegó de acuerdo con ese sentido a eso de la princesa con
Pirinedo, el
muchacho. Llegó el rey:
---Y
Uds., ¿como
están aquí?
Y
ellos dándole
jugando el uno con la otra; Pirinedo con la princesa.
Entonces ya:
---Bueno,
yo vine
a avisarles: tengo un viaje próximo a seguir a caminar y yo voy
a ver si Uds.
puedan cuidarme la casa aquí que no se van a perder porque
sí se pierde algo,
¡ay de Uds.! ¡Yo les quemo
quemados!---dijo el rey.
Dice:
---No
hay
papacito. Aquí no hay nada. No hay de perder ni nada.
---No
vengo aquí
a la casa hace unos quince días. Voy
a
una caminada como pa' afuera.
Entonces
llegó,
pues, a lo que el rey dijo: que se iba por quince días,
llegó la princesa y le
dice a Pirinedo:
---Ay,
hombre
Pirinedo, hoy dice mi papá que se va y no viene desde hace
quince días.
Y ese
se quedó
callado.
Se
fue el
rey. ¿Que hizo?, se fue, se bajo, y
se
fue. Se retiró a la casa dónde estaba la mujer y se
escondió él allá, cosa que
la mujer decía que
se
había ido: y
no lo veían en la ciudad.
Entonces
que
hizo? Por la tarde se fue. LLegó
allá la
princesa con Pirinedo. Le echó mano
a
peinarlo, a besarlo, y lo cogió y la abrasada. Entonces
cuándo ya ellos estaban
jugando a como ellos estaban ganosos de jugá': llegó y
¡pran! se metió en su
cama. Se acostaron. Y
que chalapa que
chalapa...aquí
a
eso y se quedaron dormidos todos dos. Cuándo se quedaron
dormidos el rey llegó
y se vino despacito, 'pacito que no se debió sentir sus pasos,
pues.
Se
quedó dormidos
Pirinedo con la princesa. Les abrasaban
se quedaron besandose boca con boca como mujer con marido.
Entonces se vino el rey 'pacito, 'pacito
hasta llegó dónde estaba durmiendo y llegó y
estaban acostados en la cama bien
abrasada y juntos. Entonces dijo el rey:
---Sí
mato a
Pirinedo desde chico lo he querido
Y si
mato a la
princesa está mi reino perdido
Ya
así que aquí
les dejo mi espada atrás en medio de los dos
que
lo hago como
testigo
Y se
fue. Y en
ese momento iba bajando pues, en el castillo dónde estaba la
princesa: cuándo sintió
los pasos. Ya había subido y
venía
bajandose pa' abajo a la vuelta. ¿Que
hizo la princesa?, cuándo:
---¡Pirinedo
Pirinedo!, ¡m'hijo por díos!
¡Que
mal sueño he
tenido
¡Pues
la cara de
mi padre en el medio ha aparecido!
¡Ay!,
se levanta
Pirinedo tan blanco y acolorido. ¡Ehdh!
Salió
corriendo
como para irse bajando de allá, y en la mitad del castillo que
ya el rey sintió
los pasos, se subió para ir para encima. En todo
la
mitad, pues,
del castillo que era de tres pisos, ¿no?
En el medio se encontraron allí cara con cara. Entonces
le dice el rey a
Pirinedo:
---¿De
dónde
vienes Pirinedo tan blanco y acolorido?
---¡Ay!,
vengo a
coger las rosas del más alto del castillo
---¡No!,
¡Miente,
miente, Pirinedo, con la princesa has dormido!
---¡Ay!,
y si he
dormido con ella, ¿que delito he comitido?,
Porque
ella será
mi esposa, y yo seré su marido.
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